Statement

Desde que empecé a trabajar como artista, en los mediados noventa, mi interés estuvo centrado en la influencia  de las artes ornamentales en el desarrollo del arte abstracto del siglo XX.

El arte decorativo nació muchos siglos antes que el arte de representación y mediante el rítmo, la simetría y el patrón se comunicaron miradas morales, sociales y religiosas.

La estética funcionalista retomó un largo debate en torno al ornamento como artificio, pero hace tiempo reconocemos a estas manifestaciones con su propia justificación y referencialidad.

Para Gombrich hay  motivos formales que son descubiertos como aptos para encajar en determinadas disposiciones psicológicas que no habían sido satisfechas con anterioridad, estos son creadores de hábito.

La Jarra con forma de animal o la columna con forma de hoja de acanto, satisfacen nuestra expectativa de orden

Propone que el artificio es solicitado en la cultura humana para resistir el cambio y perpetuar el presente, lo interpreta como una necesidad biológica.

En muchas otras obras, me centré en la idea de superficie, patrón y repetición al ocupar el  el espacio dado, como un medio para internarme en la percepción del espectador de la  escala, la proporción y el límite dentro de un espacio arquitectónico.

Actualmente estoy centrada en nociones vinculadas a la geometría fractal propuesta por Benoit Mandelbrot y es el punto de partida de las obras que estoy desarrollando.

Si bien ellos se definen por responder al principio de “autosemejanza”,  es decir, cada parte contiene la semilla para recrear el conjunto, con cada nivel de aumento surgen diferencias del original.

Desde la antigüedad los humanos hemos asociado la belleza y lo sagrado de algunas formas en el  arte y la arquitectura a los fractales y el físico Richard Taylor encontró una conexión en el arte de Jackson Pollock.

Los fractales introducen el caos, contienen ruido y orden.

Cuando nuestras mentes reconocen un patrón nos enfocamos en él como si fuera una cosa, tratamos de encontrar patrones que consideramos bellos, pero a fin de sostenerlos en nuestras mentes debemos apartar el resto del fractal, para comprenderlos limitamos su movimiento, buscamos reconocer un lenguaje, el que permite a los restauradores completar una pieza usando la extrapolación.

Nuestra percepción opera como la relación entre el microcosmos y el macrocosmos. Entre mundo de las ondas, y el mundo de las cosas, lo limitamos y a la vez, le damos existencia.

La producción de mis trabajos comienza con un “prototipo” hecho con cuentas de vidrio, plástico o diferentes materiales bélicos que pego a la manera de un bordado.

Aludiendo a la tradición artesanal usualmente atribuída a las mujeres.

También a la atracción atávica por lo que brilla, al mito fundacional latinoamericano según el cual, los conquistadores se llevaron el oro a cambio de “espejitos de colores”

Escaneo estos motivos y los combino y transformo en la computadora.

In 1927, Siegfried Kracauer acuñó la idea  del “mass ornament” . Identificó el fenómeno de la “cultura de masas” en la emergente industria cinematográfica, donde las bailarinas en sus variadas formaciones no eran mas reconocibles como individuos, sus brazos no eran ya partes de un cuerpo , eran líneas en movimientos rítmicos en un arreglo serial que intentaba formar un todo como figura.

Kracauer  trazó analogías con los sistemas capitalistas de producción y estableció una relación sociopolítica entre ellos. “ Al final del camino, la vida humana en si misma segurá las huellas de esa ornamentación” , sentenció.

Esas son las ideas que atraviesan mi trabajo, Desde el ornamento al pictograma en  terminos éticos y estéticos.

En un borde del arte se encuentra un lenguaje de signos que incluye a los pictogramas y símbolos públicos, que usando reglas comparables a las de la gramática, comunica de la forma mas sintética ideas mediante imágenes. Literalmente “escritura dibujada”

Comprendemos estos símbolos aunque a veces sean ilógicos o ambiguos. Por ejemplo, el del hombre con el niño que quiere decir cruce peatonal y el uso del dibujo de un hombre o una mujer para indicar baño.

En mi serie “Delito, Orden y Ornamento” planteó la violencia como elementos ornamentales contunuos , donde podemos encontrar patrones de comportamiento que al repetirse y al ser mediatizados y esquematizados pierden su sentido.

Dentro del vasto espectro de situaciones en que el autoritarismo de estado estuvo especialmente presente dentro de la historia argentina, un  tema paradigmático es para mi la guerra de Malvinas, un poco porque sigue siendo un tabú muy raramente tocado por el arte, y es  donde la actitud argentina de suprimir e ignorar la realidad encuentra una de sus formas mas evidentes.

Son fotografías  de distintos episodios de guerra sobre las que superpongo grillas de cápsulas percutadas de Fal 7,62.

En estas piezas se generan dos planos de percepción: la distancia ideal para reconocer las escenas es hasta un mínimo de tres metros, la trama de balas en cambio, se completa al aproximarnos deconstruyendo la imagen de fondo.

Las obras de esta serie están tomadas del “mapa de robos” una hoja de papel con la decodificación de 19 signos que la policía divulgó entre los comercios y las porterías de los edificios de la ciudad a mediados de los 2000.

Estos pictogramas comunican la situación de las  distintas casas: si solo viven mujeres, si hay que tener cuidado con el perro, o si cometer un delito resulta mas fácil porque el que la habita es un “inválido”

Es un código internacional y consiste en pintar el símbolo correspondiente en la proximidad de la puerta de las viviendas.

Son piezas de acrílico enmarcadas en perlas de plástico.

Estos retratos pertenecen a hombres que han sido condenados por crímenes que no cometieron y que años mas tarde fueron liberados gracias a una asociación llamada “The Innocence Project”.

Esta organización, mediante el uso del ADN determinó que eran inocentes.

Están pintados con sangre a la que se aplicó un reactivo usado en criminalística llamado Luminol que provoca luminiscencia en la superficie donde hubo sangre, aunque se haya limpiado.